22.11.17

errautsak

foto de maeva



Estaba organizando mi última mudanza
-y ya se sabe, caja de libros va,
caja de libros viene-
cuando apareció
un diccionario en euskera
apenas usado, las hojas nuevas.
Uno de esos objetos que sólo existen
para rescatar la imagen
turbia y agridulce
de la posibilidad no consumada,
uno de esos objetos
a medio camino
entre el estorbo
y la candidez.

Despaché sus hojas rápidamente
al tiempo que despachaba de mi memoria
esa edad
donde los corazones albergan suficiente ilusión
como para llenar la Fosa de las Marianas
y aún sobrar.

Porque sobró.

Y supongo que fue por eso
que quise aprender
la lengua de tu tierra
ya sabes, lo básico;
formular respuestas
e imaginar preguntas.

¿cómo estás?
¿qué tal el trabajo?
¿qué es ser tú y hacerse mayor?

Pero, al final
nos quedamos en unos pocos números
no dio tiempo para mucho más.
Llegamos a contar hasta diez, creo
aunque ahora mismo
ya no sepa pasar del seis:

bat
bi
hiru

Cómo pesa el recuerdo

lau
bost
sei

Cómo pesan los años

No hay comentarios:

Publicar un comentario

- +