Sin duda este cansancio
me agota la mirada;
ya plenamente conquistada,
manoseada
rectificada
por las espaldas
de aquellos que aún quiero:
Padre,
madre;
el hermano
y sus pájaros.
Sabed que
tengo un sueño
donde os grito,
un sueño donde soy
el niño que fui
y donde mi voz es un hilo
sin aguja enhebrada
y mi afecto, menudo
pero deseando asfixiarse
apenas consumido,
como un pozo
rebosante de agua dulce.
Déjenme seco, suplico, y yo podré escribir
de papá y su tabaco,
de mamá
y su ausencia,
del hermano
y sus pájaros,
-que él miraba tanto
y yo ahora miro
por si encuentro en ellos
lo que en él quiero-.
Azores, milanos,
garzas,
una alondra común
Y yo en el sueño confundiendo buitres leonados
con quebrantahuesos,
y la mirada orgullosa de ellos
sin espaldas, todo ojos
en el sueño donde soy
el niño que fui.
Pero al despertar ya no confundo aves carroñeras,
y la aguja mide bien
sus puntadas,
y ya no soy el niño que fui,
y todo espaldas,
y el pozo que aún rebosa
y el pozo que aún rebosa
y esta tristeza atónita
del que envejece
sin ser encontrado.
Igualmente.
ResponderEliminarSiempre tengo necesidad de volver, aunque nunca me haya ido del todo :) Por cierto, tengo en mi lista de deseos vuestra novela gráfica. Enhorabuena!