1.7.09

Remedios



No entiendo
a lo infantil esquivo.
Si quiero,
prodigiosa imaginación de niño.
Para acostar,
cada noche,
tu cabello adulto en mi sitio.



Cuadro: Gustav Klimt - Danae

30.6.09

Conformista



Me siento legitimado para sentir orgullo, de aguantarme tanta garganta embozada. Por seguir de pie estoicamente sin salirme del papel, del camino. Que de esos hay muchos, y prefiero pensar que todos conducen al mismo sitio.

Y hogar.

Mantén las brasas.
El amor nos hará.


Cuadro: Tolouse-Lautrec - The Bed

14.6.09

Por raro que parezca

Me hice ilusiones.
No sé con qué, pero las hice a mi medida.
Debió de haber sido con materiales muy poco consistentes.


Ángel González

13.6.09

Peke

¿Es que hay algo más amargo que arrepentirse de lo que nunca se hizo?


Es una de las muchísimas citas, consejos y verdades que salen de la boca de M.
M es de esas personas que vienen a dignificar la actualmente bastante devaluada palabra amistad. A forjarla con una nueva aleación compuesta básicamente de amor, generosidad y determinación, y dando como resultado un material resistente, flexible, duradero, y muy, muy brillante en la oscuridad. (Y para ello seguro que sería capaz de pasarse una vida en la fragua del propio Vulcano)

Y es que M. es una persona por la que vale la pena salir de la guarida, aunque haya cazadores al acecho.



Conservar amigos es complicado, y nunca obtuve grandes notas en esa asignatura. La semilla se riega con complicidad y poco más, pero la planta adulta requiere implicación desinteresada, buenas dosis de empatía y una paciencia digna de dos o tres canonizaciones. No me arrepiento de los que se bajaron del tren por su voluntad. Pero con los que empujé, tengo una deuda que no podrá ser saldada. Así que nunca es demasiado pronto para decirle a un amigo cuanto agradeces su existencia, y cuanto amas el echo de que la comparta contigo. Que hay trenes que pasan una vez.

La mayoría.



Te dedico esta canción, que creo que es la única que te ha gustado de todas las que te he descubierto :P

12.6.09

Cosas buenas



Que tu corazón,
no lleva letra pequeña.

Estrellas, nebulosas.



Habría sido astrónomo,
de saberme tan cerca
de cuerpo celeste.

10.6.09

Amargo


Mi primer acercamiento al cine de Michael Haneke de la mano de La Pianista, estaba precedido por diversos comentarios y avisos acerca de la crudeza y la aridez del estilo que maneja el director alemán. Una vez llegados los créditos finales, y con la seguridad de sospechar que se quedaron cortos, debo admitir que me ha dejado con ganas de más.

La cinta, galardonada en Cannes en el 2001, funciona a modo de habilidoso bisturí, dispuesto a cortar cada una de las capas que componen la sociedad, hasta llegar al más recóndito interior del ciudadano de a pie. Una muestra durísima y terroríficamente certera de los mecanismos y engranajes que componen las necesidades afectivas, casi vetadas en una sociedad hipócrita y desafiante. Haneke pone delante de la cámara una historia de amor tan ajena y desagradable, como real y natural. Una brutal composición de un ser humano cuyas carencias emocionales deforman de tal manera su interior, que cuesta mantener la vista en la pantalla.


Erika Kohut (interpretada de manera sublime por Isabelle Huppert) es una talentosa profesora de piano que sólo encuentra pasión en la música. A partir de ahí todo es un desierto inexplorado. Es fría, seria, gris. Desagradable, austera en gestos y expresiones, devorada por un profundo amargor, tal vez provocado por una adolescencia inexistente, o una madre sobreprotectora. En ese contexto absolutamente desprovisto de cariño, Erika invierte la fachada formal de cada día, y se transforma en una depredadora sexual, desarrollando una personalidad, tal vez paralela, tal vez complementaria, entre pornografía, vouyerismo y masoquismo. Y cuando de repente irrumpe el amor sincero del joven alumno Walter Klemmer en su vida, no es luz lo que ilumina a la necesitada profesora. Todo lo contrario, Haneke envuelve la cinta en una oscuridad y una violencia muda que deja al expectador exhausto.

La Pianista es una película no apta para todos los espectadores. Aunque siempre elije la opción de sugerir antes de mostrar, y Haneke convierte en belleza el arte de la sutileza, la cinta se encuentra infectada de una crueldad casi insoportable, producto de una protagonista cuyos actos resultan despreciables, pues buscan hacer y hacerse daño. Sin embargo, existe una sensación de realidad que empapa cada situación, un discurso que ataca abiertamente a esta sociedad acomodada, que no deja un respiro para las relaciones sociales, y las convierte en frío y hueco protocolo. La Pianista es la realidad de una enfermedad más, que bajo ningún concepto merece el calificativo de antinatural -la opinión popular ha perdido la potestad de juzgar que es natural, y que no- Recomendable verla. Y quizás valga la pena el esfuerzo de no apartar la mirada del monstruo. (¿estaremos hablando de un reverso tenebroso de "El Hombre Elefante" de Lynch?)
En resumidas cuentas, muy buena.

9.6.09

virginidad




Una de las sensaciones que con más frecuencia le habían visitado -y eran esas visitas como de domingo tarde, absolutamente indeseables- era el vértigo temporal. En aquella isla desierta no había mucho lugar para abstracciones o sesudas valoraciones metafísicas. La soledad era, y siempre fue, soledad. La plástica de las olas, el rumor del oleaje venía a ser una suerte de encuentro sexual, al igual que la roca era sangre y carne, la espesura de la maleza calor del lecho y los pocos animales salvajes que se dignaban a hacer acto de presencia, puro vasallaje.

El miedo pertenecía a otro universo, a una vida ya ajena, absolutamente extraña. Por eso, al ver aquellas pisadas en la arena, la incredulidad y la euforia fueron las últimas invitadas al festival que devoraba sus sentidos. En su lugar, una idea se hizo hueso en su cabeza:

"La marea podría borrarlas"


Hay miedos vírgenes. También sangran y se quejan llegado el momento.


18.5.09

Táctica y Estrategia

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos.

Mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible.

Mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos.

Mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos

no haya telón
ni abismos.

Mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple.

Mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.


Gracias por enseñarnos como explicar ciertas cosas que pensábamos, eran inexplicables.

Mario Benedetti. 1920 - 2009

14.5.09

Gris

Es la perspectiva de la lucha continuada, de la batalla parapetada en cada centímetro y segundo, lo que se intuía en su cara. Un sentimiento monocromo que se colaba por los ojos.


Odiaba el cansancio, como resultado de la fútil voluntad. Ansiaba una catarsis que nunca llegaba.



Tu palabra:
No me cansa el oído,
de tan masticada.
Amarga de noche.
Y dulce mañana.


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