14.12.17

life sucks and then you die

ruth orkin, 1950





Estuve ahí también
en los viejos tiempos
en los ancianos
desdentados
y exiguos.

Y no fue más fácil entonces,
tan sólo
que era más profunda
la caricia
anegada de noches.
Tan sólo que entonces
la vida
no nos estaba arrebatando todo
excepto la palabra.

Merrycat


renee ackerman




A veces llamo rincones a las esquinas
y esquinas
a los rincones
y afecto
a la carencia
que busca incesantemente
una verdad de los párpados
de la piel traslúcida
y de los capilares violáceos.

sopla esa pestaña


Mendel Crossman, 1940





Imagínate escribir
el poema más triste del mundo
sin salvar la distancia que separe el hueso
de las prendas
y el invierno,

imagínate
caer ahí
del lado de la belleza
entre un verano y un beso
ahí, en ese lugar
donde nunca podrán encontrarte.

7.12.17

purple rain


foto de angélica




Hace poco
repasando las fotos
—¡Tengo tantas! ¡Cientos!
y en ellas siempre seremos
lo que una vez fuimos—
todas esas fotos que te hice
me di cuenta de algo: casi siempre
llevabas una prenda
de color violeta,
casi siempre;
tal vez era una chaqueta
o unos pantalones,
esa bandolera repleta de chapas
o alguno de tus pañuelos
uno de los cuales
aún guardo
como si de una reliquia se tratara.

Y me di cuenta, sí
y sonreí
por saber algo de ti
que no sabía entonces
y eso fue comparable
a pisar la nieve fresca por primera vez
porque tú y yo no hablábamos mucho de colores
aunque a menudo
agarrásemos el mundo en nuestro puño
con todos los que contiene.

Y  ahora
después de darme cuenta
de eso que no sabía entonces
cada vez que veo algo violeta
te veo a ti.
Y aunque para pensar en ti no haga falta
color alguno
me gusta
y me hace feliz
descubrir un detalle púrpura
en un cartel de la calle
en un escaparate
y en las mismas flores
que yo desde ahora santifico
y querré siempre cerca
y repito que todo esto lo he sabido
mirando fotos
como si en la distancia
dentro del inexorable olvido
aún se pueda seguir conociendo
a quién ya no está
y como si la soledad fuera algo tonto
que tal vez sí importe
a los que no amaron nunca
el color violeta.

1.12.17

esperanza

foto de maría



Quisiera conocerte
como se conocen las cosas que se tienen
cuando uno nace, como se conoce
el rostro
de padre y madre,
el sonido de mi nombre
o la cicatriz de mi mejilla;
conocerte como niño
desprovisto de la fealdad
que es la edad
y el aprendizaje impuesto.

Sí, conocerte así
habría sido la vida.
Pero ya no podrá ser.

Ahora conocerte es cosa de la torpeza,
la búsqueda de palabras
que resuelvan algún tipo de magia impostada.
Cosa de la necesidad
o de esta insuficiencia
que mitigan los árboles
y las vidas que habitan en los libros,
las vidas que pensaron otros
y en las que depositamos
las ilusiones perdidas.

Y en mitad de toda esa borrasca
de desengaño
y esfuerzo inútil
te imagino a ti
e imagino tu sueño acunado quién sabe cómo
imagino que te observo en silencio
mientras haces esa cosa tan rara
que hacen los seres humanos
que es dormir.
Imagino el imperceptible movimiento del tórax,
el silencio levemente acompañado
por la actividad pulmonar.

Y conocerte así
durmiendo juntos
compartiendo algo verdaderamente limpio
y puro
como es el sueño
pienso que es la única porción de belleza
y verdad
que queda a mi alcance
en esta vida.

Conocerte así,
porque igual
a eso aún le puedan llamar amor.

23.11.17

metodologías


foto de theresa







Pienso en ti,
acaso cada día
en ese intersticio
que a veces asoma
entre la ensoñación
y la historia impropia
-esta noche toca Jane Eyre-

Y podrías preguntar
que qué será eso
de pensar en ti
que cómo lo hago exactamente
porque seguro no lo haré
como el resto de personas que seguro
también lo harán
-pensar en ti-

Podrás creer que se trata de vez en cuando
de deletrear tu nombre
así como en voz baja
o bien imaginar el recorrido enérgico
de una pluma
al escribirlo.
-qué magníficas líneas-

Podrás creer que pensar en ti es
recorrer con mi memoria tus retratos,
uno a uno
y dentro de tus retratos,
recorrer tus facciones
y dentro de tus facciones
las estaciones
del año
-esas cejas severas de invierno,
los ojos
oscuros y almendrados
como de finales de mayo-

Tal vez me equivoco y
pensar en ti sea
reordenar el tono de tu voz para que digas
lo que no dices ni dirás
(aunque entonces ya no serías tú,
y yo lo que amaba era el pájaro*)

Me corrijo entonces y pienso
que mejor rememorar lo que alguna vez sí dijiste
lo bonito de las escuetas caricias
y si acaso cubrir la distancia que quedó entre una y otra
de ternura
y esperanza.

La esperanza porque mañana, a pesar de todo, será otro día.
Lo de la ternura,
pues porque siempre
me quemó en las manos.

22.11.17

errautsak

foto de maeva



Estaba organizando mi última mudanza
-y ya se sabe, caja de libros va,
caja de libros viene-
cuando apareció
un diccionario en euskera
apenas usado, las hojas nuevas.
Uno de esos objetos que sólo existen
para rescatar la imagen
turbia y agridulce
de la posibilidad no consumada,
uno de esos objetos
a medio camino
entre el estorbo
y la candidez.

Despaché sus hojas rápidamente
al tiempo que despachaba de mi memoria
esa edad
donde los corazones albergan suficiente ilusión
como para llenar la Fosa de las Marianas
y aún sobrar.

Porque sobró.

Y supongo que fue por eso
que quise aprender
la lengua de tu tierra
ya sabes, lo básico;
formular respuestas
e imaginar preguntas.

¿cómo estás?
¿qué tal el trabajo?
¿qué es ser tú y hacerse mayor?

Pero, al final
nos quedamos en unos pocos números
no dio tiempo para mucho más.
Llegamos a contar hasta diez, creo
aunque ahora mismo
ya no sepa pasar del seis:

bat
bi
hiru

Cómo pesa el recuerdo

lau
bost
sei

Cómo pesan los años

18.11.17

no fue en Yorkshire, pero había niebla


Natasha Van Niekerk



Cada uno a su manera, sin duda.

Pero, sabes, ambos
nos fuimos para siempre
en el mismo instante,
en el mismo día.


12.11.17

columpio





 a mi amiga. 


Creo que si quisieran describirte
sólo habría una manera
de hacerlo bien:
Hacerlo
como lo haría un niño.
De manera que
si me tocara a mí
buscaría un poco aquí dentro
donde se supone aún habita
el que fui
(anda por algún lado
ocupado con algo importante
pues los niños sólo se ocupan
de aquello importante)
Y le preguntaría:

Oye ¿cómo es tu amiga Alba?

Y él respondería:

Pues Alba
tiene el pelo largo
para poder hacerse trenzas
como las de los cuentos
y manos fuertes
para colgarse de las ramas
y de los ríos
cuando llega el verano.
Tiene una hermana
que es su hermana
pero también su amiga
y hay días que
escucha las cosas que escribe
porque Alba escribe
cosas bonitas
cuando no está colgada
de ríos o ramas.
Sé que le gustan
los libros tristes
y la nieve sin invierno.
A veces, no olvida nada.
A veces, recuerda todo. 

El que soy ahora
difícilmente mejorará
tal descripción.
Aún así, me acercaría a su oído y le chivaría:
Sabes, también es de esas personas
que añora los árboles
incluso cuando duerme entre ellos.

9.11.17

Lisboa



foto de ana





Leí Sostiene Pereira
y me gustó tanto
que habría deseado
hablarte de él,
soltar la chapa
como me decías que hacía
cuando hablaba
de aquello que me gusta mucho.
Pero te decía
que leí esa novela
de Tabucchi
que era un italiano
enamorado de Portugal
(eso me enamoró a mí,
por lo de tener también
el corazón lejos de casa)
y me gustó tanto
tanto
y su protagonista
te habría caído tan bien
porque hace cosas inesperadas
y valientes
por amor a la vida,
y otras
las hace bonitas
aunque tristes
como por ejemplo
hablar con el retrato de su esposa
que tiene a la entrada de casa
su esposa que hace años
está muerta
pero a veces le sonríe
y esa sonrisa es
su alegría del día
y pensé
mira
como yo
cuando hablo contigo
algunas noches
contigo que hace tanto
que no estás.

Pero yo no sé si sonríes,
aunque así lo espero
porque así te recuerdo:
sonriendo
y con los ojos
repletos de claveles.

2.10.17

venga, ya pasó

lisa marie







Ya no sangra.

Pero, a veces

me acuerdo de cuando sangraba.

Y es casi lo mismo.

Almirall

aldo chaparro




Dicen que con su altura 
representa un pasado glorioso
de industria y trabajo
de humo, carbón;
ensordecedor ruido.

Pero los que la construyeron, 
y colocaron meticulosamente
la ciclópea masa de ladrillos
uno por uno
no tenían ni idea
no sabían
que un día
serviría a otras razones
más amables,
más delicadas.
No se imaginaban
que marcaría el lugar
la cruz del mapa
para amores
y verdades
más acordes con su esbeltez
y asombro
que cualquier miseria pasada.

Los que la construyeron 
no sabían
que esa chimenea
nunca habría de caer; 
que el lustre de su cerámica
se mantendría firme
así como el ímpetu de los niños
que juegan a sus pies.

Y así será.

Así será porque
existe un anhelo de infinitud
en aquellos lugares
a los que uno 
ya no puede volver. 

16.9.17

la memoria de los pulmones

jacob lambert



Septiembre ondeaba
en la mañana
y aire gélido
de sequedad desafiante
reafirmaba la memoria del tacto.

Y no conformándose con agrietar los labios
ni sonrojar globos oculares
o erizar la piel
le ha parecido bien llevarme lejos
a lugares que fueron
por culpa del frío
y por culpa de los abrazos.

Porque es cierto:
siempre he sabido sonreir
tras la bufanda.

Y así han ido desfilando,
no por la mirada
(hace tiempo que la niego, ni me sirve)
sino por mis pulmones
henchidos de agujas
otras calles
otro tiempo:

Carrer del Taulat

Gordóniz kalea

Antoninus Pius

Sí.
Qué inmensa dicha
esconder la historia del frío
(porque hay que escribir más sobre él)
sucumbir lo congelado
que igual no duele mucho
-se entumecerán los miembros
y se ralentizará el pulso
sin más-.
¿Qué rostro dejan aquellos
que renuncian al calor?
Les encuentran con una mueca sonriente
preguntándose
qué caricia sucedió
para un adiós tan feliz.

5.9.17

cómo te quise

Gerry Cranham, 1939




—¿Queda algo
de aquello que nos unió?—
te pregunté en el aeropuerto.
Tú volabas a Argentina
mi parada era Nueva York
—No lo creo— respondiste.
—Yo tampoco— me protegí.
Y entonces,
después de darnos la espalda
quizá por última vez
pensé en todas las cosas
que nunca te dije,
en todo el peso inerte
de las palabras
que con facilidad se me derraman
y no sé cómo limpiar.

Pensé
que siempre quedaría tiempo
para otros adioses porque,
sinceramente,
no me hubiese importado sacar la fregona de nuevo,
girarme
y gritar tu nombre
allí en medio,
ante la mirada estupefacta de todas las personas
que me importan mucho menos que tú.
Gritar tu nombre para decirte
—más bien confesar—
que sigo conservando un paraje
donde nuestro instante
(nuestro digo, ni tuyo ni mío)
aún mantiene a raya
la finitud del cariño.
Un lugar
que haces pequeño
donde aún te llamo amigo,
y donde reza un cartel
aquí
        se prohíbe sangrar.

1.9.17

esto nunca lo leerás

ximena




Eras tan inteligente
y sin embargo
no tenías ni idea,
nunca supiste que tu nombre
estaba escrito docenas de veces
en mis libros de texto.
No sabías
que por tu culpa amo las pecas
y que podía describir todo tu armario
por eso de que tu piel
santificaba las prendas.
Tampoco adivinarías
que aquel beso que me regalaste
de pintalabios negro
distraída, como quién se aparta el pelo
para beber de una fuente
aún lo recuerdo
como recuerdo
todos los que siguieron después.

Hace tiempo de eso. Y ahora que te he visto de nuevo
porque que eras la novia
de un amigo
del ex novio
de una amiga
-lo sé, es complicado, cosas de Facebook-
en esa foto grupal
con tu belleza hiriente
intacta tras quince años,
pensé
mírala
está besada por el fuego
como dicen de las pelirrojas
en las novelas de R.R. Martin
y te preguntaría
que si sabes eso
que si las has leído
que si te gustan
y de paso
que si sabes todo lo demás.

ara que hi ha silenci





Fer-me mal sempre va ser senzill.

Una cosa aixina com
doblegar la punta d'un full
o arrencar pètals
a la primavera.

Assequible,
com esclafar formigues
conrear lleganyes
i acceptar regals.

Fer-me mal era tan fàcil
com menjar raïm
dir t'estimo
i somiar despert.

Així era.

I ara que he crescut
gairebé sense adonar-me'n,
ara que sóc un adult
fent les coses que fan els adults
resulta que fer-me mal
segueix sent igual de fàcil.

El que passa
és que ja no hi ets
perquè t'ho expliqui.



ahora que hay silencio


Hacerme daño siempre fue sencillo.

Algo así como
doblar la punta de una hoja
o arrancar pétalos
en primavera.

Asequible,
como aplastar hormigas
cultivar legañas
y aceptar regalos.

Hacerme daño era tan fácil
como comer uvas
decir te quiero
y soñar despierto.

Así era.

Y ahora que he crecido
casi sin querer,
ahora que soy un adulto
haciendo las cosas que hacen los adultos
resulta que hacerme daño
sigue siendo igual de fácil.

Lo que ocurre
es que ya no estás aquí
para que te lo cuente.

30.8.17

de qué preocuparse




A veces desearía morirme
o no haber existido.

Pudiera parecer lo mismo,
pero no lo es, aunque en ambos deseos
caben muchas disculpas
-culpas, quería decir-.

Pero decía que
a veces desearía morirme
y dejar vacía la cama
y vacío en nombre, pero
no sé dónde
comprar un huequito donde descansar,
en qué ciudad
(amo algunas, pero nunca he tenido claro
que me correspondieran)
o a qué vientos convencer
para que discutan unas cenizas,
o las flores de un ramo.

Sí, supongo que el desarraigo es una de las razones
que me impiden proceder.

La otra
no es ninguna esperanza en el futuro,
no soy tan ingenuo.
Más bien todo lo contrario:
el pasado
y sus deudas; ya saben, una madre no debería
enterrar a su hijo
y menos aún a dos.

En fin,
que no pasa nada.
que a veces desearía morirme, sí
más veces de las que quisiera. Pero se me pasa pronto.
Y por si las anteriores razones fallaran
no hay de qué preocuparse
me queda otra:

Si me acercas el oído, te la diré.

20.8.17

no hay otra explicación

foto de luke



Debo querer mucho todo eso
tengo la sospecha,
porque no hay otra explicación.

En el fuero interno
de mi alma
—si es que ésta existe—
hay una porción
de un pequeño rincón
que quiere todo eso;
el sol amable
de algunas mañanas,
los bosques rebosantes
de voluntad y anhelo,
o el mar primigenio
de lamentos devorador.
Son apenas ejemplos, pero
no sé,
tal vez
sólo sé amar correctamente
a todo aquello
que no me necesita.

Porque no hay otra explicación
para seguir aquí.
en esa lista de lugares
a los que jamás quise llegar solo.
En esta historia
siempre de injusta
e imprecisa longitud,
hueca y resonante
cuyo eco parece recordar
cada embate
cada fracaso.

No, no hay otra explicación
para seguir aquí:
sólo este vulgar empeño
que posee toda vida construida
a base de escasez.

15.8.17

un día sin pan


Rena Effendi 





'el esfuerzo inútil
conduce a la melancolía'

Gasset.



Así como existen
las promesas
los besos profundos
y los susurros
en oído ajeno,
también la eternidad
está presente a este lado.
Simplemente ocurre que
la mayoría de las veces
se nos hace corta.

En compensación, la vida
se puede hacer muy larga.
Más aún
si así lo quiere
una ausencia de la ternura.

3.8.17

es muy fácil

yuan yatsuo



Es fácil esperar.
Lo sé por experiencia
que es fácil esperar.
Uno lo hace
apenas sin darse cuenta,
como quién respira y hace sudar a sus alvéolos
o bombea su sangre
lejos del pecho.
La espera es
como una tarea más
del bulbo raquídeo
porque se sucede
mientras se sucede
todo lo demás.

De manera que nada,
nada impide su transcurso
ni se ve mermada
por ninguna responsabilidad
o quehacer.

Es por eso que yo espero siempre.

Mientras duermo
o mientras trabajo.
Cuando estoy pelando una fruta
cuando estoy hablando
o cuando estoy callado.
Espero cuando leo un libro,
pero también cuando abro el armario
y me visto.
Espero mientras juego
si es que juego
y mientras río
si es que me hacen reír.
Mientras miro las casas y ciudades
donde no vivo
ni viviré
estoy esperando.

Y así los días, los meses y los años.

Es muy fácil esto
tanto
que esperar sigue siendo la última cosa
que hace la gente
antes de morirse.

1.8.17

el patio





Cada vez que veo a niños
correr por la calle
siento que me inundan deseos
de correr
como lo hacen ellos.
Pero siempre,
siempre acabo equivocándome al imitarles
porque siempre
acabo corriendo
como un adulto.

Ese no es mi único fracaso.

Porque también toso
como un adulto,
y lloro
y grito
como un adulto
-que es como no hacerlo-.
Miro la hora
como adulto;
y mi tristeza tiene
aspecto de adulto.

Este aburrimiento
enteramente
adulto.

Incluso amar
yo amando
como un adulto.
-Que es como hacerlo mal
o no hacerlo-
Y hacerlo bien debería ser parecido
a eso:
a las niñas y a los niños que corren
mientras ríen, burlándose tan bellamente
del tiempo
sin importarles demasiado a dónde llegar
o cuándo.
Sin importarles si este cochino mundo
es un completo desastre.

1.6.17

el más concurrido de los cementerios

Thomas Luong



    Ya nunca volverá, ya es imposible.
El que se va no vuelve aunque regrese.

-José Emilio Pacheco






Como nieve.

Exactamente como nieve
virgen, más allá de Nuuk.

Como su caída, que es silencio y
flujo de ternura
opacando el cadáver.

Como su acuoso horizonte
rebosante de malas nuevas

                                                   la despedida.

Nada más antiguo y perenne.
Toda blancura y lejanía y recuerdo de
adioses ciertos
que fueron demasiados,
hechos carne.

Rotundos
como sólo son
aquellos que se consuman
en soledad,
como aquellos que se pronuncian
cuando ya no queda nadie
para heredarlos.

28.5.17

brevedades

foto de erik




¡Ay!
tienes los ojos
aún hoy
acribillados de amapolas
como cada verano,
y la piel blanca
bien ungida
para lastimar las noches.
Vivo está en ese cuerpo
el recuerdo
de lo que un día fuiste.

Pero es cierto,
ya no eres joven;
llevas la edad
enraizada
ahí en el pecho
y hasta el rostro
alimentándose
como un mal recuerdo.

¡Qué estúpido empeño
el de la belleza
por la brevedad!
Pero no llores por eso
que algo te queda.

Te queda, por ejemplo,
la inabarcable terquedad
del deseo
y del mar.

Aunque, hasta donde yo sé
esos dos no se mueren
por falta de amor.





25.5.17

efemérides




Es sencillo recurrir a las fechas señaladas. Todos tienen las suyas guardadas en el bolsillo de la chaqueta y yo, por supuesto, dispongo de las mías. De esas de rotulador rojo en el calendario del subconsciente. Sí, esta Caja Oxidada, este blog, esta bitácora, diario, muro de lamentaciones, poemario improvisado... Este espacio que es más Pablo de lo que yo he sido en mi vida (o P., como firmaba las entradas antes y que así recordaba María Sotomayor en esta hermosa entrevista), cumple 10 años. Es sorprendente, teniendo en cuenta que empezó de la más vulgar de las formas; esto es, hablando de todo y de nada. Pero incluso entonces ya era muy mío.

No fue hasta un tiempo después que, con ayuda, descubrí la poesía. Y un poco más tarde, por culpa de Idea Vilariño y mi irremediable melancolía, que empecé a escribirla y monopolizar este espacio con ella. Uno tras otro, los versos fueron derramándose con mayor o menor fortuna sobre el teclado, en una cadencia mortuoria y constante. La literatura hace amigos, y yo los hice gracias a ella. No voy a mencionar nombres, no es necesario. Pero desde aquí mando a esos lectores el abrazo que yo sé dar. Daos por aludidas las almas que así lo consideren, especialmente esas que hace tiempo decidieron abstraerse de la vil pantalla.  Os deseo lo mejor.

Así que se cumplen 10 años aquí. Eso, y que Chris Cornell ha muerto. Mi ídolo de juventud, por eso de que la juventud se debe mucho a sus ídolos. Uno de los principales culpables de que mi vida tenga una banda sonora incluida. Lo cierto es que hubo una época no tan lejana, en la que la música era importante en cada día de mi existencia, y la voz de Chris era de las que daban buena cuenta de ello. No es extraño, pues, que ahora suene Tighter and Tighter, y recuerde su presencia en más de una entrada, como ésta, ya en la prehistoria del blog.

Me dejó triste, como tantas otras cosas durante este año. Así que considero consecuentes estos poemas derrotistas, estas ilustraciones un tanto deprimentes. Alguna vez tuve épocas así, pero entonces contaba precisamente con lo que ahora no tengo: energías, tiempo, razones. 

He llegado hasta aquí. Ha sido todo un mérito. 

18.5.17

autoparodia

foto de kris



Tengo
lo que tengo:


                     Luto.
                                Memoria.
                                                  Edad.

Esta edad.
Más allá, nada.
Una nada amable
como de páramo níveo
generosa
como de tundra siberiana.
Una nada común
estéril
y vulgar.

Porque no he construido.
No he concebido.
No he erigido familia.

La inercia
no edifica euforias.
Sólo argumenta el movimiento.
Sólo hace válida la repugnancia
de lo cotidiano.




Ojalá ahí lejos mis recuerdos
para que ellos
sí puedan creerme un día.

17.5.17

arquitectura

Jules Frederic Ballavoine



No sé cómo
qué mano precisa
moldeó todos esos espacios
que poseen los cuerpos
para albergar la culpa.
Espacios donde descansa
tan perfectamente custodiada
que uno no podría imaginarlos
nunca
jamás
recibiendo besos
o caricias.

Mira
ven
observa esa región
a medio camino entre
los párpados
y el borde supraorbitario.
O también
la fosa clavicular
—fosa sin duda—
que amenaza
la dignidad del cuello.
Fíjate ahí
bajo el esternón
donde se extiende el hambre
la obstinada plegaria.
Sí, en las falanges
temblorosas
donde se consuma el rechazo.

¿No lo ves tú también?

Esta carne es así:
un templo abandonado
que un día
conquistarán las flores.

15.5.17

discontinuidad

reprise



Meritorio es
haber llegado hasta aquí
sin ilusiones
ni esperanzas.
Sin las agallas que poseen
aquellos que albergan palabras
para callar
o concebir.
Meritorio haber llegado
bajo la imposición
de una herencia
y un dolor
seco y extinto
de congoja omnipresente.
Haber llegado
sin el abrazo
sin el fruto.

Estoy sin querer
pero queriendo,
haciendo acopio
de la generosidad, del hígado devorado
del silencio inaudito.

Y ojalá
no aferrarse
no continuar porque sí.

Porque cuesta tanto amar a solas
las cosas que amo
de este modo,
cuesta tanto
refundar el lenguaje
que temo que la respuesta sea
la encarnizada mudez

y que la pregunta sea
la vida misma

despojada

deshojada.

10.5.17

nombres

boogie


Nunca tuvo
un perro
o un gato
a los que bautizar.
Tampoco le puso jamás nombre
a ninguna de sus muñecas;
desconocía por completo ese talento
que le resultaba tan ajeno
como los placeres que, suponía
debía esconder.

Pero
a la soledad que encajaba
en los trenes
en el mes de agosto
y en sus propias tripas
a eso sí le puso un nombre.

Uno de esos que
sólo se pronuncian
cuando el mundo duerme.

errar

michel


En las cosas que dices
es más revelador
el cómo las dices.

En aquello que erras
es más fascinante
el motivo
que subyace.

Porque se dice Mantis
y no Amatis.

Pero como lo dices tú
me parece más bonito.
Así que tomen nota
las academias
y los académicos
cada vez que ella
reinvente una palabra.

Porque no es casual,
y ni mucho menos
olvidable.

9.5.17

matemáticas 1

stephen


Pensaba yo
que tal vez
una persona
pudiera resultar la suma de todas
las que han pasado por ella;
matemáticas perversas las llamaría yo,
que luego despiertas un buen día
jodido, preguntándote por qué
de repente,
y sin razón aparente
ya no te salen las cuentas.

Será que toda esa gente vive
con un agujero en el bolsillo,
por el que pierden las cifras.

Y nadie las recoge.

Y nadie quiere hacerlo.

23.2.17

noches rotas, flores dobladas



Antes, escribía cuando estaba triste, 
y recuerdo haberlo estado a menudo.

Ahora, ni siquiera esa excusa me alcanza. 
La soledad intrínseca a mi naturaleza ha devorado todo atisbo de léxico y voz, si es que alguna vez lo hubo. 
Observo el día a día desde un limbo situado a medio camino entre mi profundo desprecio por la realidad, y el amor que siento por la vida, por la posibilidad de ella.

Es agotadora la belicosidad que hallo en ese intersticio, en esa hendidura a la que nadie ha de acudir. 
Me viene Pizarnik a la cabeza:


          Los que llegan no me encuentran, 
          los que espero ya no existen.


Las noches magnifican con cruel virulencia todo lo extinguido. Erosionan. 

Tanto.

2.2.17

ornitología



Sin duda este cansancio
me agota la mirada;
ya plenamente conquistada,
manoseada
rectificada
por las espaldas
de aquellos que aún quiero:

Padre,
madre;
el hermano
y sus pájaros.

Sabed que
tengo un sueño
donde os grito,
un sueño donde soy
el niño que fui
y donde mi voz es un hilo
sin aguja enhebrada
y mi afecto, menudo
pero deseando asfixiarse
apenas consumido,
como un pozo
rebosante de agua dulce.

Déjenme seco, suplico, y yo podré escribir

de papá y su tabaco,

de mamá
y su ausencia,

del hermano
y sus pájaros,
-que él miraba tanto
y yo ahora miro
por si encuentro en ellos
lo que en él quiero-.

                                             Azores, milanos,
                                                  garzas,
                                                      una alondra común

Y yo en el sueño confundiendo buitres leonados
con quebrantahuesos,
y la mirada orgullosa de ellos
sin espaldas, todo ojos
en el sueño donde soy
el niño que fui.



Pero al despertar ya no confundo aves carroñeras,

y la aguja mide bien 
sus puntadas,

y ya no soy el niño que fui,

y todo espaldas,

y el pozo que aún rebosa

y esta tristeza atónita
del que envejece
sin ser encontrado. 
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