2.10.17

Almirall

aldo chaparro




Dicen que con su altura 
representa un pasado glorioso
de industria y trabajo
de humo, carbón;
ensordecedor ruido.

Pero los que la construyeron, 
y colocaron meticulosamente
la ciclópea masa de ladrillos
uno por uno
no tenían ni idea
no sabían
que un día
serviría a otras razones
más amables,
más delicadas.
No se imaginaban
que marcaría el lugar
la cruz del mapa
para amores
y verdades
más acordes con su esbeltez
y asombro
que cualquier miseria pasada.

Los que la construyeron 
no sabían
que esa chimenea
nunca habría de caer; 
que el lustre de su cerámica
se mantendría firme
así como el ímpetu de los niños
que juegan a sus pies.

Y así será.

Así será porque
existe un anhelo de infinitud
en aquellos lugares
a los que uno 
ya no puede volver. 

16.9.17

la memoria de los pulmones

jacob lambert



Septiembre ondeaba
en la mañana
y aire gélido
de sequedad desafiante
reafirmaba la memoria del tacto.

Y no conformándose con agrietar los labios
ni sonrojar globos oculares
o erizar la piel
le ha parecido bien llevarme lejos
a lugares que fueron
por culpa del frío
y por culpa de los abrazos.

Porque es cierto:
siempre he sabido sonreir
tras la bufanda.

Y así han ido desfilando,
no por la mirada
(hace tiempo que la niego, ni me sirve)
sino por mis pulmones
henchidos de agujas
otras calles
otro tiempo:

Carrer del Taulat

Gordóniz kalea

Antoninus Pius

Sí.
Qué inmensa dicha
esconder la historia del frío
(porque hay que escribir más sobre él)
sucumbir lo congelado
que igual no duele mucho
-se entumecerán los miembros
y se ralentizará el pulso
sin más-.
¿Qué rostro dejan aquellos
que renuncian al calor?
Les encuentran con una mueca sonriente
preguntándose
qué caricia sucedió
para un adiós tan feliz.

5.9.17

cómo te quise

Gerry Cranham, 1939




—¿Queda algo
de aquello que nos unió?—
te pregunté en el aeropuerto.
Tú volabas a Argentina
mi parada era Nueva York
—No lo creo— respondiste.
—Yo tampoco— me protegí.
Y entonces,
después de darnos la espalda
quizá por última vez
pensé en todas las cosas
que nunca te dije,
en todo el peso inerte
de las palabras
que con facilidad se me derraman
y no sé cómo limpiar.

Pensé
que siempre quedaría tiempo
para otros adioses porque,
sinceramente,
no me hubiese importado sacar la fregona de nuevo,
girarme
y gritar tu nombre
allí en medio,
ante la mirada estupefacta de todas las personas
que me importan mucho menos que tú.
Gritar tu nombre para decirte
—más bien confesar—
que sigo conservando un paraje
donde nuestro instante
(nuestro digo, ni tuyo ni mío)
aún mantiene a raya
la finitud del cariño.
Un lugar
que haces pequeño
donde aún te llamo amigo,
y donde reza un cartel
aquí
        se prohíbe sangrar.

1.9.17

esto nunca lo leerás

ximena




Eras tan inteligente
y sin embargo
no tenías ni idea,
nunca supiste que tu nombre
estaba escrito docenas de veces
en mis libros de texto.
No sabías
que por tu culpa amo las pecas
y que podía describir todo tu armario
por eso de que tu piel
santificaba las prendas.
Tampoco adivinarías
que aquel beso que me regalaste
de pintalabios negro
distraída, como quién se aparta el pelo
para beber de una fuente
aún lo recuerdo
como recuerdo
todos los que siguieron después.

Hace tiempo de eso. Y ahora que te he visto de nuevo
porque que eras la novia
de un amigo
del ex novio
de una amiga
-lo sé, es complicado, cosas de Facebook-
en esa foto grupal
con tu belleza hiriente
intacta tras quince años,
pensé
mírala
está besada por el fuego
como dicen de las pelirrojas
en las novelas de R.R. Martin
y te preguntaría
que si sabes eso
que si las has leído
que si te gustan
y de paso
que si sabes todo lo demás.

ara que hi ha silenci





Fer-me mal sempre va ser senzill.

Una cosa aixina com
doblegar la punta d'un full
o arrencar pètals
a la primavera.

Assequible,
com esclafar formigues
conrear lleganyes
i acceptar regals.

Fer-me mal era tan fàcil
com menjar raïm
dir t'estimo
i somiar despert.

Així era.

I ara que he crescut
gairebé sense adonar-me'n,
ara que sóc un adult
fent les coses que fan els adults
resulta que fer-me mal
segueix sent igual de fàcil.

El que passa
és que ja no hi ets
perquè t'ho expliqui.



ahora que hay silencio


Hacerme daño siempre fue sencillo.

Algo así como
doblar la punta de una hoja
o arrancar pétalos
en primavera.

Asequible,
como aplastar hormigas
cultivar legañas
y aceptar regalos.

Hacerme daño era tan fácil
como comer uvas
decir te quiero
y soñar despierto.

Así era.

Y ahora que he crecido
casi sin querer,
ahora que soy un adulto
haciendo las cosas que hacen los adultos
resulta que hacerme daño
sigue siendo igual de fácil.

Lo que ocurre
es que ya no estás aquí
para que te lo cuente.

30.8.17

de qué preocuparse




A veces desearía morirme
o no haber existido.

Pudiera parecer lo mismo,
pero no lo es, aunque en ambos deseos
caben muchas disculpas
-culpas, quería decir-.

Pero decía que
a veces desearía morirme
y dejar vacía la cama
y vacío en nombre, pero
no sé dónde
comprar un huequito donde descansar,
en qué ciudad
(amo algunas, pero nunca he tenido claro
que me correspondieran)
o a qué vientos convencer
para que discutan unas cenizas,
o las flores de un ramo.

Sí, supongo que el desarraigo es una de las razones
que me impiden proceder.

La otra
no es ninguna esperanza en el futuro,
no soy tan ingenuo.
Más bien todo lo contrario:
el pasado
y sus deudas; ya saben, una madre no debería
enterrar a su hijo
y menos aún a dos.

En fin,
que no pasa nada.
que a veces desearía morirme, sí
más veces de las que quisiera. Pero se me pasa pronto.
Y por si las anteriores razones fallaran
no hay de qué preocuparse
me queda otra:

Si me acercas el oído, te la diré.

20.8.17

no hay otra explicación

foto de luke



Debo querer mucho todo eso
tengo la sospecha,
porque no hay otra explicación.

En el fuero interno
de mi alma
—si es que ésta existe—
hay una porción
de un pequeño rincón
que quiere todo eso;
el sol amable
de algunas mañanas,
los bosques rebosantes
de voluntad y anhelo,
o el mar primigenio
de lamentos devorador.
Son apenas ejemplos, pero
no sé,
tal vez
sólo sé amar correctamente
a todo aquello
que no me necesita.

Porque no hay otra explicación
para seguir aquí.
en esa lista de lugares
a los que jamás quise llegar solo.
En esta historia
siempre de injusta
e imprecisa longitud,
hueca y resonante
cuyo eco parece recordar
cada embate
cada fracaso.

No, no hay otra explicación
para seguir aquí:
sólo este vulgar empeño
que posee toda vida construida
a base de escasez.

15.8.17

un día sin pan


Rena Effendi 





'el esfuerzo inútil
conduce a la melancolía'

Gasset.



Así como existen
las promesas
los besos profundos
y los susurros
en oído ajeno,
también la eternidad
está presente a este lado.
Simplemente ocurre que
la mayoría de las veces
se nos hace corta.

En compensación, la vida
se puede hacer muy larga.
Más aún
si así lo quiere
una ausencia de la ternura.

3.8.17

es muy fácil

yuan yatsuo



Es fácil esperar.
Lo sé por experiencia
que es fácil esperar.
Uno lo hace
apenas sin darse cuenta,
como quién respira y hace sudar a sus alvéolos
o bombea su sangre
lejos del pecho.
La espera es
como una tarea más
del bulbo raquídeo
porque se sucede
mientras se sucede
todo lo demás.

De manera que nada,
nada impide su transcurso
ni se ve mermada
por ninguna responsabilidad
o quehacer.

Es por eso que yo espero siempre.

Mientras duermo
o mientras trabajo.
Cuando estoy pelando una fruta
cuando estoy hablando
o cuando estoy callado.
Espero cuando leo un libro,
pero también cuando abro el armario
y me visto.
Espero mientras juego
si es que juego
y mientras río
si es que me hacen reír.
Mientras miro las casas y ciudades
donde no vivo
ni viviré
estoy esperando.

Y así los días, los meses y los años.

Es muy fácil esto
tanto
que esperar sigue siendo la última cosa
que hace la gente
antes de morirse.

1.8.17

el patio





Cada vez que veo a niños
correr por la calle
siento que me inundan deseos
de correr
como lo hacen ellos.
Pero siempre,
siempre acabo equivocándome al imitarles
porque siempre
acabo corriendo
como un adulto.

Ese no es mi único fracaso.

Porque también toso
como un adulto,
y lloro
y grito
como un adulto
-que es como no hacerlo-.
Miro la hora
como adulto;
y mi tristeza tiene
aspecto de adulto.

Este aburrimiento
enteramente
adulto.

Incluso amar
yo amando
como un adulto.
-Que es como hacerlo mal
o no hacerlo-
Y hacerlo bien debería ser parecido
a eso:
a las niñas y a los niños que corren
mientras ríen, burlándose tan bellamente
del tiempo
sin importarles demasiado a dónde llegar
o cuándo.
Sin importarles si este cochino mundo
es un completo desastre.
- +